sábado, 21 de febrero de 2015

Conversaciones

  Estaba tumbada en una camilla, tenía los ojos fuertemente cerrados, concentrada en mantenerme despierta y coherente.
  Podía escuchar las conversaciones a mi alrededor: un niño llorando, personas mayores susurrando, un hombre que hablaba sin tener contestación (supuse que hablaba por teléfono), una madre que regañaba a su hija..., y médicos entrando y saliendo, llevándose gente o dejándola... ¿dónde? No lo sabía.
  Mi nombre sonó por los altavoces, que demasiados viejos escuchaban mal, y un médico vino a por mí, movió mi camilla por los pasillos y nuevas conversaciones se formaron a mi alrededor. ¿A dónde me llevaban? No lo sabía.

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